Con Ana María Bovo (cuenta cuentos) y Marlene Nordlinger (su productora) nos juntamos para definir el motivo de la ilustración para la obra de teatro: “Maní con chocolate II”. Para eso, nos deleitamos mirando afiches de cine de los ’40, ’50, ’60. Pingponeamos un par de conceptos y terminamos la intensa reunión con una idea clara.

Después, vino el recorrido en solitario de documentación. Me encantan los trabajos que me impulsan a conectar con artistas y películas tentadores. Y en esta ocasión, la excusa de encontrar material que inspirara me llevó a las divas de la época dorada del séptimo arte.

Morí con Marlene Dietrich. No recuerdo haber visto antes sus películas ni sus fotos con detenimiento. Sin embargo, me sorpredió descubrir que la vengo dibujando de toda la vida. Sobre todo, esas poses en la que está fumando (desde la secundaria garabateo en los bordes de los cuadernos una minita con un cigarrillo con boquilla y el humo alrededor).

Otro gustito que me di fue mirar una del francés Jacques Tati. El asunto venía de: “El ilusionista” -deliciosa, tristona- y desembocó en “Mi tío” -muy tierna-. Sí, también revisité: “Tiempos modernos”. Después de ese paseo, el dibujo.

Este viernes se estrena la obra en el Centro Cultural de la Cooperación. Ya estoy agradecida por “la previa”. Ahora, que se levante el telón. ¡Quiero que me sigan contando lindas historias de película!

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Actualización: fuimos a ver la obra el viernes a la noche, mortadelas. Sin embargo, todo el cansacio se esfumó ante los relatos de Ana. Solita, en un escenario de 80m2, te cuenta esas historias tan pero tan lindo que no querés que acaben nunca. Y entre nos, hay que lograr ese subibaja de emociones durante una hora y pico… Hay que tener mucha profesión encima y un buen equipo de trabajo alrededor. Y después, mucha, mucha magia. Por eso, si te tienta este tipo de propuestas: sacá entradas ¡Es una delicia!

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