Empecé un curso de encuadernación de libros. Caí ahí casi de paracaídas, guiada más por las ganas de empezar algo de cero que otra cosa. Sí, sí, obvio que me gustan los libros. Pero a veces va más allá de eso.

Adoro encontrarme con expresiones nuevas tales como “seguir el sentido de la fibra”. Es decir, con esa posibilidad de identificar y nombrar una característica específica del papel, y de esa forma, ensanchar la experiencia sobre el libro como objeto. ¿Me fui al congo? Y bueh, me gustan los detalles. Y también, poner en práctica un oficio sin tanta teoría alrededor. Al fin y al cabo, sólo se trata de coser hojas… no?

Acá les comparto uno de los videos que nos pasó el profesor. Espero que ustedes también disfruten de este viaje por el papel!

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