Un afiche que vi en la calle mostraba a una mujer, en tensión, bailando flamenco. Más tarde, una amiga que vive en Pamplona me pasó por error este link de una radio (recomendadísima). La música que surgió de ahí fue un “alcoyana-alcoyana” con mis ánimos.

Me puse a dibujar en piloto automático. Mientras esperaba que la acuarela secara, la canción que susurraba, sin embargo, era: “My sweet Lady Jane” de los Rolling Stones.

Unos días atrás, tuve una conversación sobre los motivos por los que se nos pegan unas canciones (y no otras). “Prestale atención, no son casuales”, H afirmaba. Mientras reflexiono sobre el asunto ¡Dale gas al dulcimer, Brian Jones! Con ustedes, mi bailaora Lady Jane.

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