El martes me compré una malla enteriza y antiparras después de… 15 años?!
Y volví a nadar en una pileta olímpica. Me había olvidado del peso del agua, los andariveles. El sonido, el silencio y las burbujas de la respiración.

Nadar largo y tendido fue uno de los hallazgos más agradables de enero.

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