Antes de arrancar con los 200 dibujos previstos, la idea de estar “atornillada” a la silla durante enero me freakeaba un poco. Ayer terminé las primeras 100 ilustraciones. Y estoy chocha. Se trata de un proyecto de libro infantil que me tiene totalmente tomada. Si el proceso de trabajo sigue viento en popa, lo terminaré en febrero.

Cuando jugaba muchas horas al tetris, a veces me pasaba que me iba a dormir y con los ojos cerrados “veía” caer las piecitas de colores del juego. Anoche me reencontré con esa sensación: en la cama se me aparecían koalas, laberintos, leones, arañas, casas, violines, flores. (Y bueno, Betty, ¿vos querías un caudal interesante de producción de dibujos? Ahora, bancate la pelusa… ; )

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