Podíamos no saber el nombre de un instrumento pero reconocíamos su forma. Excepto la de tres socotrocos retorcidos que parecían flores de acero y estaban ubicados en el medio del escenario del Teatro San Martín. Cuando la banda empezó a interpretar: “Ballet Mécanique”, compuesto en 1923 por George Antheil, estos misterios dejaron volar su sonido y nos enteramos de que se trataba de ventiladores abiertos al medio. Fue un concierto memorable.

Si te interesa el asunto, te recomiendo leer esta nota. Por mi parte, Ceci querida, te agradezco la invitación a tremendo plan. Presenciar a esa maquinaria incansable de músicos e instrumentos -y tu sirena tocada tan a tiempo- fue una experiencia de alto goce. Un poco de aire fresco, euforia inusual. ¡Espero con ganas tu próxima obra!

Videíto sobre la peli que acompañaba la puesta musical original, integrada por: 2 pianos, 16 pianolas sincronizadas, 3 xilófonos, 7 campanas eléctricas, 3 ventiladores, sirena, 4 Gran Caza y tam-tam.

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