Quienes nacimos con rulos tenemos una especie de detector de humedad. Cuando ésta sube, nos convertimos en pequeñas nubes urbanas. De chicos, detestamos esa situación de tul flotante.

Cuando hay humedad

Con los años, una aprende a disfrutar de las variaciones atmosféricas. En mi caso, la solución es simple: una hebilla plateada que todo lo cura. Ahora, sí ¡Primavera, ven a mí!

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