La semana pasada leí por ahí la frase: “acariciar una duda” y salió este “rapidito”.

Acariciando una duda

Convivir con dudas, buscarlas, evadirlas a sabiendas de que andan por ahí, detestarlas, retenerlas, temerles; no son sensaciones, precisamente, placenteras.  ¿Por qué “acariciarlas”, entonces? En breve, nuevos “rapiditos” con diferentes formas de relacionarse con los interrogantes.

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