En el 2002 trabajaba como periodista en Ciudad Internet y quería entrevistar a Fernando Peña. Después de buscarlo durante meses había logrado que su representante, Javier Pita, me diera 15 minutos de gloria en su casa. Era niña y lo admiraba. Y fue el primer y único reportaje que llegué temblando.

Peña estaba con un ánimo bajo, pero calmo. Charlamos los dos lados del casette -¡eran otras épocas!- y nos quedamos tomando otro café. Un par de frases suyas me quedaron hasta el día de hoy. Y una imagen casi anecdótica que encontré en su baño, también.

jabón de fernando peña

Después, todos cambiamos y por esas vueltas de la vida dejé de seguirlo. Hoy me entristecí. Releí esa entrevista que giraba en torno a su obra: “El niño muerto”* y escuché por ahí que él pidió ser recordado con alegría. Por eso, esta ilustración. ¡Te vamos a extrañar!

* Para leerla, bajá este pdf.

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