Babar era el tipo de libros que veía cuando no sabía leer. La Chacha, mi mamá, nos contaba la historia antes de irnos a dormir. Con el tiempo me alfabeticé y comprobé que sus relatos eran inventados y mejores que la versión escrita. Y a su vez, me enteré que el elefantito era de Francia.

En NY vi una cantidad y variedad de tatuajes más que considerable. En la entrada de uno de los edificios de Parsons University, el de la de esta fan club del Babar. Y de su país.

Babar made in USA

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